Gracias, mamá: Costa Rica celebra el amor que sostiene a nuestras familias

Heiner Fallas periodista August 15, 2026

Este 15 de agosto, Día de la Madre, rendimos homenaje a las mujeres que con amor, sacrificio, trabajo y ternura han construido nuestros hogares y han dejado una huella imborrable en la vida de sus hijos.


Costa Rica, 15 de agosto de 2026. — Hay palabras que pronunciamos miles de veces durante nuestra vida, pero pocas tienen tanta fuerza como una tan sencilla: mamá.

Detrás de esa palabra hay historias. Hay madrugadas, preocupaciones, abrazos, consejos, regaños que con los años aprendimos a comprender, noches sin dormir y una capacidad extraordinaria para seguir adelante aun en los momentos más difíciles.

Este 15 de agosto, Costa Rica celebra el Día de la Madre, y desde Tiquicia Noticias y Los Santos TV queremos detenernos por un momento para reconocer a esas mujeres que forman parte esencial de nuestra historia personal y de la historia de nuestras comunidades.

Mamá también es memoria

Para algunos, este sábado será un día de abrazos, almuerzos familiares, llamadas telefónicas, flores y café compartido alrededor de una mesa.

Para otros será diferente.

Habrá quienes mirarán una fotografía y recordarán una voz que ya no pueden escuchar. Quienes visitarán un cementerio llevando flores. Quienes cerrarán los ojos por unos segundos para regresar, aunque sea con la memoria, a aquella cocina donde mamá preparaba el desayuno o a aquel corredor donde esperaba que sus hijos regresaran a casa.

Porque hay madres que continúan acompañándonos incluso después de partir.

Pasan los años, pero algunas cosas permanecen: una receta, una expresión, una fotografía guardada, una canción, el olor de una casa o aquella frase que tantas veces escuchamos y que un día descubrimos repitiéndola nosotros mismos.

Es entonces cuando comprendemos que una madre puede irse físicamente, pero mucho de ella continúa viviendo en sus hijos.






Las manos que nunca dejaron de trabajar

En las comunidades de Costa Rica existen miles de historias que probablemente nunca aparecerán en los grandes titulares.

Son las historias de madres que se levantaron antes que todos para preparar a sus hijos para la escuela; de las que trabajaron en una oficina, una tienda, una fábrica, un hospital, una escuela o desde su propia casa.

También están las manos de tantas mujeres de nuestras zonas rurales.

Manos que han recogido café.

Manos que han preparado alimentos.

Manos que han trabajado la tierra y atendido un negocio familiar.

Manos que administraron cada colón para que alcanzara hasta final de mes.

Manos cansadas que, aun después de una larga jornada, encontraron fuerzas para acariciar la cabeza de un hijo.

En Los Santos, tierra de montañas y cafetales, esa imagen resulta especialmente cercana. Durante generaciones, muchas madres han caminado junto a sus familias entre cosechas, dificultades y sueños, participando silenciosamente en la construcción de las comunidades que hoy conocemos.

Quizás por eso una taza de café compartida con mamá puede significar mucho más que una bebida.

Puede convertirse en conversación, recuerdos y familia.

No existe una sola manera de ser mamá

Hoy también celebramos las muchas formas en que se vive la maternidad.

A la madre joven que todavía está aprendiendo mientras observa crecer a sus hijos.

A la mamá que ya peina canas y sigue preguntando si llegamos bien a casa, aunque sus hijos tengan 40, 50 o 60 años.

A la abuela que volvió a criar y convirtió sus brazos en refugio para otra generación.

A la madre de nuestras comunidades afrodescendientes, indígenas, rurales y urbanas, porque la diversidad de las mujeres costarricenses también forma parte de la riqueza de nuestro país.

A las madres que trabajan fuera del hogar y a las que dedican sus días al cuidado de su familia.

A quienes crían solas.

A quienes han tenido que despedir a un hijo y conocen un dolor para el que probablemente nunca existirán palabras suficientes.

A las madres adoptivas y a aquellas mujeres que, sin haber dado a luz, asumieron con amor el papel de acompañar, proteger y formar la vida de otra persona.

Cada historia es diferente.

Y cada una merece respeto.

A veces olvidamos decir gracias

Cuando somos niños creemos que mamá siempre estará allí.

Cuando somos jóvenes queremos conquistar nuestra independencia.

Después llega la vida adulta, las responsabilidades, el trabajo, nuestras propias familias y el tiempo comienza a correr demasiado rápido.

Entonces, muchas veces, comprendemos algo que parecía tan sencillo:

mamá también envejece.


Aquellas manos que un día nos sostuvieron comienzan a necesitar las nuestras.

La mujer que podía resolverlo prácticamente todo empieza a caminar un poco más despacio.

Por eso quizás el mejor regalo de este Día de la Madre no sea necesariamente el más costoso.

Puede ser sentarse a conversar.

Escuchar.

Preguntarle por su infancia.

Tomarse juntos una taza de café.

Revisar fotografías antiguas.

Decirle cuánto significa para nosotros.

Y, sobre todo, regalarle algo que ninguna tienda puede vender: tiempo.

Gracias, mamá


Gracias por las veces que dijiste que no tenías hambre para que alcanzara para todos.

Gracias por esperar despierta.

Gracias por aquellas llamadas preguntando simplemente: “¿Ya llegó?”.

Gracias por celebrar nuestros pequeños triunfos como si fueran enormes.

Gracias también por corregirnos cuando era necesario.

Gracias por enseñarnos que después de una caída había que levantarse.

Gracias por hacer hogar incluso cuando las circunstancias fueron difíciles.

Gracias por aquellas cosas que hiciste en silencio y que quizá tus hijos solamente comprendieron muchos años después.

Y gracias porque, aun cuando crecimos, para vos seguimos siendo aquellos niños que alguna vez tomaste de la mano.

Un abrazo desde Los Santos TV y Tiquicia Noticias

Este 15 de agosto queremos que nuestro saludo llegue a cada rincón de Costa Rica, pero muy especialmente a las madres de nuestras comunidades de Dota, Tarrazú y León Cortés, así como a todas las familias que desde diferentes lugares forman parte de nuestra audiencia.

Que llegue hasta las casas entre las montañas, hasta nuestros pueblos y cafetales; hasta la madre que hoy está rodeada por sus hijos y hasta aquella que espera una llamada desde lejos.

También queremos dedicar un pensamiento especial a las mamás que hoy ya no están.

A ellas no podemos llevarles un regalo ni darles un abrazo, pero podemos mantener viva su memoria contando sus historias y procurando vivir de acuerdo con aquellas cosas buenas que nos enseñaron.

Y a quienes todavía tienen la fortuna de poder mirar a mamá a los ojos, quizá hoy sea un buen momento para acercarse, abrazarla y decirle aquello que algunas veces damos por entendido.

Gracias, mamá.



Gracias por tu amor, por tu paciencia, por tus sacrificios y por tantas pequeñas cosas que solamente aprendemos a valorar cuando pasan los años.

Desde Los Santos TV y Tiquicia Noticias, nuestro abrazo sincero para todas las madres de Costa Rica.

¡Feliz Día de la Madre!

Porque detrás de muchas de nuestras mejores historias, siempre hay una mamá que ayudó a escribirlas.

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